25 de febrero de 2015

Dos billetes de ida y nada en la maleta (Parte 8)

El sol fue saliendo poco a poco esa mañana, el frío helaba los huesos. Antes de bajar a desayunar, Fabián puso uno de sus discos preferidos de todos los que había en la casa, uno de Steve Harley & Cockney Rebel, una conocida banda londinense de los 70. No había nada mejor que levantarse con un poco de pop-rock. Además, el joven quería mentalizarse musicalmente para su aparición esa tarde en el programa de radio al que le había invitado Daniel.

Hoy a los dos jóvenes les tocaba empezar su turno en el supermercado algo antes, en vez de a las 10 sería a las 8, dos horas antes de lo normal. Habían pedido que fuese así para tener más tiempo para preparar el programa de radio después de comer y después ir a la emisora con todo hecho.
Tras tomar una ducha, los dos amigos partieron hacia el negocio. Tras cruzar el barrio y llegar a la puerta, vieron que alguien faltaba. Sorprendentemente, el señor Gillingham no estaba ese día, estaba enfermo. Ocupaba su lugar la señorita Bread, la socia del jefe. La joven, como haría su superior a diario, les dijo la tarea que debían de hacer esa mañana. Lo primero sería descargar el cargamento de pescado que había llegado de Liverpool.

La mañana se pasó muy rápida para los dos jóvenes: toda la mañana, mientras hacían su trabajo, estuvieron hablando de planes para el programa de radio esa tarde. Salieron a las dos, era hora de irse a casa, comer e irse cuanto antes a la emisora para terminar de acabar el guión del programa antes de las 5, que es cuando estarían en el aire.

Al llegar encontraron el estudio ocupado, ya que por desgracia el programa anterior aún no había acabado. A pesar del frío, decidieron acabar el guión fuera, en la calle. Todavía faltaba casi hora y media para comenzar. Para entrar en calor, se tomaron un café en la cafetería de la emisora.
Mientras tanto, hoy Diana tenía el turno de tarde: esta vez le tocaba ir al complejo deportivo del Forest a evaluar a unos chavales que querían acceder al equipo infantil. Esta tarea le llevó toda la tarde, ya que al regresar de los campos tuvo que elaborar los informes. Era un trabajo duro, había que recopilar información y detallar la prueba que les realizó de forma meticulosa: no podía escaparse un solo detalle. Después, estos informes serían evaluados por Mr. Taylor, el coordinador de las categorías inferiores. Diana quería acabar el trabajo antes de ir a casa, quería llegar algo antes para escuchar el programa de Daniel y Fabián.

Eran las 5 y en la emisora de BBC Nottingham empezaba “Through the years”, el programa de música de Daniel.


En el programa de hoy hablarían del rock español, de lo que había supuesto en la propia España como en el mundo. Empezando por Leño, siguiendo por Burning, pasando por Rosendo y acabando por Miguel Ríos, entre otros muchos. Daniel fue tocando todos los palos: no olvidó nada. Ese día, el joven tuvo una ayuda de lujo, Fabián, que finalmente por su vergüenza, se encargaba de poner la música que acompañaba a las palabras de Daniel. Todo fue genial durante la hora que duro el programa. Al acabar, los dos jóvenes tomaron una copa en la cafetería del edificio y fueron a casa.

Allí les esperaban Diana y Giulia, que había llegado para esperar a Daniel y darle una sorpresa tras el programa. La joven había ido unos días de vuelta a su tierra y había llegado a Nottingham esa mañana.

Cenaron algo y empezaron a hablar los cuatro en la planta baja. La noche sería larga.

Sigue aquí.

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