21 de septiembre de 2015

Dos billetes de ida y nada en la maleta (Parte 11)

Give me everything I need
To feed my body and my soul
And I'll grow a little bigger
Maybe that can be my goal

Brian May (1973)

La semana empezó igual que como se fue, con una fría sensación en el ambiente. Eran las 6 de la mañana y tras el anterior fin de semana Fabián necesitaba despejarse. Por lo cual decidió salir a dar un paseo por el barrio, pensó que un poco de frío y humedad no le vendrían mal. Ese lunes marcaba el inicio de una semana especial, en la que nadie se imaginaba que podría pasar. La noche de ese día volverían a quedar para cenar en casa de la joven Lara, la que también invitaría a cenar a los 4 amigos la noche siguiente.
Pero antes de esto había que volver al trabajo. Fabián llegó sobre las 7, y al entrar por la puerta se encontró a Daniel preparando café: a las 8.30 se tendrían que ir al supermercado. Al ver a Daniel, se sirvió una taza de café, ya que pensó que para aguantar la mañana sería mejor que su habitual té con leche, y tras esto fue a despertar a Diana. La joven hoy se tomaría todo con más calma, ya que el club le dio libre el día para arreglar sus papeles de trabajo en la oficina de empleo. Tras darse los 3 una buena ducha, partieron en la furgoneta. Primero, Daniel y Fabián dejaron a Diana en la oficina de empleo, y tras esto se fueron directos al supermercado. Como era lunes, era un día de recepción de mercancías: pescado desde Liverpool, carne desde Birmingham y bebidas desde Leeds. Como únicos trabajadores aparte de las cajeras y el señor Gillingham, los dos amigos debieron colocar todos los productos en sus estantes, tarea que les consumió varias horas.

Pasó el tiempo y llegó la hora de comer. Daniel y Fabián cogieron la furgoneta de nuevo de rumbo a casa. Llovía intensamente, lo que provocó un gran atasco en el puente que cruzaba el río Trent. Al llegar a casa, Daniel abrió el buzón y observó un aviso de la compañía de correos remitido a Fabián. Era relativo a una caja, enviada desde España, y que debía recoger a partir de esa tarde en la oficina postal del barrio. Fabián desconocía que podía contener esa caja: lo que si se imaginaba es que sería algo enviado por sus padres o por algún amigo. Tras recibir esta noticia, Diana llegó a la casa. Los tres jóvenes decidieron comer algo y descansar viendo una película en la televisión.

Fabián quería pasarse por la oficina de correos antes de las 6. Tras descansar un poco, se vistió y cogió las llaves de la furgoneta. Al poco tiempo llegó a la oficina, y tras entregar el aviso y su documento de identidad, el empleado que le atendió le entregó una gran caja de un gran peso. Por esto, el empleado ayudó al joven a transportarla hasta el asiento delantero del vehículo. El joven partió de nuevo hacia la casa, intrigado por lo que había dentro de la caja.

Al llegar, Daniel se ofreció a ayudar a Fabián a pasar la caja dentro de la vivienda. Al ponerla encima de la mesa y tras romper el precinto que la cerraba, descubrió de todo: algunos de sus discos de vinilo, libros, algo de comida y algo de ropa, junto a una nota escrita por su madre, en la que prometió enviarle sus demás cosas pronto. Tras recibir este alegrón, el joven decidió empezar a prepararse para ir a cenar a casa de Lara, lo que también hicieron Diana y Daniel, tras recibir a Giulia en la casa.

Llegaron las 7.30 y los 4 amigos decidieron marchar hacia la casa de Lara. Daniel y Fabián conocían el camino de su primera entrega juntos hace unos días. Tras ser recibidos por Lara, los 5 cenaron y después hablaron de nuevo del viaje a Londres. Antes de preparar la cena, Lara había impreso la reserva en la pensión de Londres y se había pasado por la estación a recoger los billetes de tren. La joven guardaría todo hasta dentro de dos días, cuando finalmente marcharían. La joven repitió a los 4 amigos que al día siguiente se volverían a reunir para cenar y dormir juntos, ya que el tren saldría el miércoles muy pronto y la casa de Lara estaba muy cerca de la estación. Tras unas copas, Daniel, Giulia, Diana y Fabián se marcharon.

Sigue aquí.

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