20 de agosto de 2017

Cuando todo se descontrola.

Hace pocos días vivimos en España el peor atentado terrorista desde el del 11 de marzo de 2004, casualmente causado por los mismos personajes, esos que se deben a una rama extremista de su religión, esa cuyo nombre significa paz.

Tras saber quiénes fueron los artífices de la masacre en las Ramblas y en Cambrils, muchos empezaron, de nuevo, a renegar de todo musulmán con el que se cruzaba por la calle, que veía en una tienda. Un alto porcentaje de los creyentes islámicos no tienen nada que ver con los terroristas que causaron el incidente, que piensan que deben su vida a dios y que para contentarlo tienen que recuperar la tierra que un día fue suya y matar a todo aquel que no vea su religión como la verdadera.

La mañana siguiente al atentado varios individuos de organizaciones de la extrema derecha española reventaron varias manifestaciones en contra del terrorismo islamista, así como también alguna concentración antifascista en varios lugares de nuestro país. Hoy nos hemos levantado con la noticia de que una mezquita ha aparecido con pintadas en contra de los musulmanes.

¿No ha llegado ya la hora de manifestarse en contra de la violencia islamista todos unidos? Parece que algunos, los más atrevidos, se esconden tras sus pasamontañas y con nocturnidad y alevosía realizan actos como los que acabo de describir. También en estos días hubo varias concentraciones de ciudadanos musulmanes expresando su repulsa ante tales actos que, por supuesto, también fueron reventadas por esa otra gente, que es si caba hasta más extremista que los que causaron la masacre en Cataluña.

No os voy a aplaudir ni a dar las gracias, solo os voy a decir que no todos son así ni todos van a haceros daño. El islam es una religión de paz, y no solo por no ser la vuestra no tenéis por qué generalizar y espetar que todo musulmán es terrorista. Porque quizá, solo quizá, los terroristas seáis vosotros.

(20/08/2017)

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