31 de octubre de 2013

Las ventanas de la Bernauer Strasse


La RDA comenzó la construcción del muro de Berlín, sin previo aviso, en la noche del 12 al 13 de agosto de 1961. Lo que parecía algo pasajero duró hasta su derribo el 9 de noviembre de 1989. Durante esos casi 28 años la RDA fue mejorando la calidad y fortaleza de la construcción hasta convertirlo en una masa de hormigón armado, con cables de alarma, alambre de púas, torres de seguridad, trincheras y decenas de medidas más que evitasen la huida de sus ciudadanos.

Muchas personas piensan que el Muro de Berlín fue siempre eso, un muro. Pero no es así. En 1961-1962, el muro consistía en 12 Kilómetros de hormigón y 10.000 kilómetros de alambrada de púas, todo rodeado de una franja vacía en que se perdieron más o menos 500.000 metros cuadrados de terreno llamada la franja de la muerte, que servía de vía para las patrullas de la guardia militar.


Existen muchas historias de fugas desde el lado soviético al occidental, pero quizá una de las más conocidas (y también una de las primeras) sea la de los que escaparon del comunismo a través de las casas de la calle Bernauer, también llamada "La calle de las lágrimas".


La Bernauer Strasse era una calle de un barrio muy poblado que tenía edificios de viviendas a ambos lados. Tenía la particularidad de que se encontraba en el límite entre el sector soviético y el occidental. Para la construcción del muro en 1961 se tomaron las paredes de algunos de esos edificios ya que la línea divisoria pasaba por su fachada y por tanto las casas pertenecían a Mitte (lado Oriental), mientras que la calle se encontraba ya en Wedding (lado Occidental) o dicho de otra manera, dentro de la casa te hallabas en la RDA pero si sacabas la mano por la ventana la tenías en la RFA. Pronto se empezarían a ver imágenes de personas saltando desde sus ventanas, presas de la desesperación, y de ahí su sobrenombre de "Calle de las lágrimas". No tardó en tapiarse la fachada que daba a Berlín Oeste y las casas numeradas del 1 al 50 fueron parte de la frontera de la RDA hasta la completa construcción del muro.


Pero mientras eso no se produjo, centenares de personas huyeron por las ventanas, unos se descolgaron, otros saltaron y algunos murieron (ya que los soldados orientales no dudaban en disparar a quien intentase dar el salto). La primera víctima fue Rudolf Urban, muerto el 19 de agosto de 1961, al saltar desde una ventana en la calle Bernauer. La misma calle fue escenario de otra tragedia, el 4 de octubre de 1961 cuando el joven Bernd Lünser, bajo fuego de los Vopos, saltó desde el cuarto piso de un edificio, pero falló y se mató. Los que se quedaron, debieron abandonar sus hogares de la calle Bernauer para ser demolidos.
Posteriormente habría numerosos intentos de fuga con, finales muy diferentes, pero ninguno de ellos tan masivo como el de las ventanas de la Calle Bernauer.


Según el Ministerio de Seguridad Nacional, en la primavera de 1989 el muro estaba formado por: 
- 41,91 km de muro de una altura de 3,60 m. 
- 58,95 km de muro prefabricado de una altura de 3,40 m. 
- 68,42 km de alambre de espino con una altura de 2,90 m. 
- 161 km de calles iluminadas. 
- 113,85 km de vallas. 
- 186 torres de vigilancia. 
- 31 puestos de control. 
De la frontera de 156,4 km de Berlín Oeste: 43,7 km colindaban con Berlín Este y 112,7 km con Bezirk Potsdam. 64 km de del recorrido estaban en áreas edificadas, 32 km en zonas boscosas, 37,95 en descampados y 37,95 km en ríos y lagos.
La actual Bernauer Strasse, con las viviendas del Este ya derribadas.


Tomado de http://unabrevehistoria.blogspot.com.es . Me ha parecido una historia increíble, y por si no la veís en ese blog, aquí lo tenéis! Algunas fotos son buscadas por mí, no pertenecen al otro blog... También me he basado para escribir otras partes en un libro que mi madre me dio de su viaje a Alemania en 1986, comprado en la zona comunista, llamado "Sucedió en el muro". ¿Sabéis que la única frontera segura entre la República Federal de Alemania y la República Democrática Alemana estaba en una estación de metro?

¿A que os da un poco de "ostalgie"?

3 de octubre de 2013

Aunque no esté de moda - Silvio Rodríguez (1969)


Hoy de mí hacia ti, hoy de ti hacia mí
quiero hacerte un regalo viejo.
Desempolvemos algo las pasiones lejanas
algo de aquellos sueños sin ventanas.
Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aprendamos palabras de la vida.

Desnudémonos pues como viejos amantes
que lo mismo de siempre nos queda delante.
Desnudémonos pues como viejos amantes
que se apague la luz y que el sol se levante.

Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo de cristal.

Algo nos está pasando,
ayer te leí una mano
y cada dibujo al verme me interrogó.
Algo nos está pasando,
ayer apreté el interruptor
de encender la luz y encendí el sol.

Hoy de ti hacia mí, hoy de mí hacia ti
vamos a hablar en voz muy baja.
Dime lo que te pasa, déjame levantarte,
déjame darte un beso y curarte.
Vivamos de corrido, sin hacer poesía,
aunque no esté de moda en estos días.

Aunque no esté de moda te pido una mano,
mis entrañas no entienden de estética y cambios.
Aunque no esté de moda repite conmigo:
quiero amor, quiero amor, quiero amor compartido.

Te quiero salvar de tu desnudez
en pleno centro de la soledad.
Me quiero salvar haciendo revolución
desde tu cuerpo por variar.

Algo nos está pasando:
un ruido como de pasos
viene en la oscuridad y se vuelve a ir.
Algo nos está pasando,
desde que la gente está empeñada
en quererse amar y en poder vivir.

Llover sobre mojado - Silvio Rodríguez (1979)

Despierto en una erótica caricia
y sin amanecer me estoy quemando.
Ruego que antes del fin de la delicia
la luz me diga quién estoy amando.

Hago un café romántico o barroco,
recobro mi cabeza en agua fría
y en el espejo veo al viejo loco
que cada día piensa que es su día.

Vaya forma de saber
que aún quiere llover
sobre mojado.

Leo que hubo masacre y recompensa,
que retocan la muerte, el egoísmo.
Reviso, pues, la fecha de la prensa.
Me pareció que ayer decía lo mismo.

Me entrego preocupado a la lectura
del diario acontecer de nuestra trama.
Y sé por la sección de la cultura
que el pasado conquista nueva fama.

Salgo y pregunto por un viejo amigo
de aquellos tiempos duramente humanos,
pero nos lo ha podrido el enemigo,
degollaron su alma en nuestras manos.

Absurdo suponer que el paraíso
es sólo la igualdad, las buenas leyes.
El sueño se hace a mano y sin permiso,
arando el porvenir con viejos bueyes.

Un obrero me ve, me llama artista,
noblemente, me suma su estatura.
Y por esa bondad mi corta vista
se alarga como sueño que madura.

Y así termina el día que redacto,
con un batir de ala en la ceniza.
Mañana volverá con nuevo impacto
el sol que me evapora y me da prisa.

Os dejo la que, según mi humilde punto de vista, es la mejor versión de este tema, que se realizó en la escalinata de la Universidad de La Habana en el año 1984. Disfruten con la magia de Silvio.


24 de septiembre de 2013

Frases célebres de Ernesto Guevara

"Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio"

"Sueña y serás libre en espíritu, lucha y serás libre en vida"

"Es mejor caminar descalzo, que robando zapatillas"

"Seamos realistas y hagamos lo imposible"

"Podrán cortar todas las flores, pero nunca terminarán con la primavera"

"El capitalismo es el genocida más respetado del mundo"

"Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos plenos; somos más plenos por ser más libres"

"Recuerden que el eslabón más alto que puede alcanzar la especie humana es ser revolucionario"

"La violencia no es monopolio único de los explotadores, por lo tanto los explotados la pueden hacer servir siempre y cuando las circunstancias lo permitan"

"No soy un libertador. Los libertadores no existen. Son los pueblos quienes se liberan a sí mismos"

"No se vive celebrando victorias, sino superando derrotas"

"Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura"

"Podrán morir las personas, pero jamás sus ideas"

"La revolución es algo que se lleva en el alma, no en la boca para vivir de ella"

"O nosotros somos capaces de destruir con argumentos las ideas contrarias, o debemos dejar que se expresen. No es posible destruir ideas por la fuerza, porque esto bloquea cualquier desarrollo libre de la inteligencia"

"Hay que tener una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia y de la verdad, para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamientos de las masas"

"El socialismo económico sin la moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación"

"El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI; nosotros mismos"

"En una revolución se triunfa o se muere, si es verdadera"

"Estudio, trabajo y fusil"

"El conocimiento nos hace responsables"

"Si el presente es de lucha, el futuro es nuestro"

"El mundo está en las manos de aquellos que tienen el coraje de soñar y correr el riesgo de vivir sus sueños"

"Los estudiantes son en su mayoría revolucionarios. Revolucionarios por naturaleza, porque pertenecen a ese estrato de jóvenes que se abren a la vida y que adquieren todos los días conocimientos nuevos"

(Continuará...)

23 de septiembre de 2013

Escritos Revolucionarios, de Ernesto Guevara

Es raro en este blog, pero hoy os voy a descubrir un libro cuyo autor es el guerrillero más importante del siglo XX. Todos le conocéis, es Ernesto Guevara, el "Che".

Os descubro un libro apasionante, el cual se titula "Escritos Revolucionarios", el cual recoge historias y enseñanzas de Guevara en Cuba, en el Congo y en Bolivia, donde la muerte le llegó.

En estas historias y enseñanzas, Guevara explica paso a paso como hacer la revolución. El pueblo debe tomar el mando y derrocar el gobierno establecido. Si la voluntad o voluntades del pueblo no son cumplidas, debe hacerse la revolución para conseguirlo, y siempre de forma pacífica, sólo usando las armas si se llega a determinados extremos.

Os dejo un párrafo del libro, para que comprobeis lo duro en las palabras de Guevara:

"En el primer momento, lo esencial para el guerrillero será no dejarse destruir. Paso a paso, será más fácil para los integrantes de la guerrilla o de las diferentes guerrillas adaptarse al medio de vida y convertir en una acción cotidiana y, como tal, fácil, el huir, despistar a las fuerzas que están lanzadas en su persecución. Logrado este objetivo, tomando posiciones cuya inaccesibilidad impida al enemigo llegar hasta ellos, o consiguiendo fuerzas que disuadan a éste de atacar, debe procederse al debilitamiento gradual del mismo, debilitamiento que se provocará en el primer momento en los lugares más cercanos a los puntos de lucha activa contra la guerrilla, y, posteriormente, se irá profundizando en territorio enemigo, atacando sus comunicaciones, atacando luego, o molestando, las bases de operaciones y las bases centrales, hostigándole en forma total en la medida de las posibilidades de las fuerzas guerrilleras".

Ernesto Guevara,
eterno comandante,
eterno 'Che'.

12 de septiembre de 2013

Mi casette de Silvio Rodríguez

Hace un mes y medio mi compañera Aleida viajó a ver a su familia materna a Cuba, concretamente a su capital, La Habana.

Allí estuvo 15 días, y el día que llegó, el 23 de agosto, al ir a buscarla al Aeropuerto de Barajas, me sorprendió con un regalo muy especial. Este regalo es tan especial ya que hace tiempo un amigo de la infancia, Juan Carlos el cual está en el proyecto de ser cantautor, me descubrió al mejor cantautor que ha existido, o que al menos bajo su opinión y la mía propia lo es y siempre lo será. Muchos le conoceréis, es el gran Silvio Rodríguez. Mi compañera Aleida me había traído una cinta de cassette del mismísimo Silvio.

Aleida adquirió esta maravilla en el mercadillo de la Plaza de la Catedral de La Habana, al maravilloso precio de 2 dólares americanos. La cinta no es original, es una regrabación en una cinta otrora virgen. Hay que decir que este detalle es lo que menos importa. Lo que importa es la música, esa música que sale de la guitarra y la voz de Silvio Rodríguez, la cual me hubiera gustado descubrir y disfrutar unos años antes que ahora.

La cinta se compone de, porqué no decirlo, las mejores canciones del artista cubano, las cuales aquí os dejo:

Cara A

- Canción del elegido
- La era está pariendo un corazón
- Ojalá 
- Aunque no esté de moda
- Te doy una canción
- El mayor
- Playa Girón
- Yo digo que las estrellas
- Te doy una canción (bis)

Cara B

- Flores nocturnas
- Canción de Navidad
- Ando como hormiguita
- Debo
- Tocando fondo
- Desnuda y con sombrilla
- Casiopea
- El problema

Gracias a Aleida, pude escuchar por primera vez alguna de estas canciones, que con sólo escuchar y leer su letra se puede notar que son una obra maestra.

Y eternas gracias también a mi compañero Juan Carlos, que, como ya dije antes, me descubrió a este maravilloso artista. El destino decidirá si él se convierte en un cantautor mejor que Silvio.

A partir de ahora, para que todos lo disfrutéis, voy a descubriros todas estas canciones. Así descubriréis porqué Silvio Rodríguez enamora y a mi me ha enamorado.

20 de mayo de 2013

Poemas de Jorge Luis Borges

Os dejo dos poemas del genio argentino, que tantas veces me ha inspirado y tantas me inspirará.


LA LLUVIA

Bruscamente la tarde se ha aclarado
porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
el tiempo en que la suerte venturosa
le reveló una flor llamada rosa
y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
alegrará en perdidos arrabales
las negras uvas de una parra en cierto

patio que ya no existe. La mojada
tarde me trae la voz, la voz deseada,
de mi padre que vuelve y que no ha muerto.




EL INSTANTE

¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el árbol de Adán y el otro leño?

El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.

Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados

espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro cielo no esperes, ni otro infierno.


22 de marzo de 2013

Fútbol y emociones en Lisboa (Parte Primera)

Con sus calles que serpentean, con el encanto único que aporta la presencia del cada vez más extinto tranvía, con sus innumerables vistas panorámicas repartidas por las diferentes colinas que vigilan la ciudad, Lisboa conquista. Su orografía es un castigo para el visitante, para qué negarlo, pero una vez que se llega a lo alto de una de sus innumerables cuestas se mezclan el impacto visual de lo que se extiende a los pies y en el horizonte, junto a la satisfacción de saber que el esfuerzo físico ha merecido la pena.

El ocaso es más hermoso cuando se ve desde el "Largo de las Portas do Sol" o desde el "Mirador de Graça". También las formas caprichosas que dibujan los tentáculos del astro rey cuando se cuelan entre las laberínticas y estrechas calles de Alfama. Las céntricas plazas están siempre llenas de gente que se echa a las calles siguiendo el estilo de vida mediterráneo.

También hay, cómo no, innumerables tiendas de recuerdos. Comercios donde se mezclan las botellas de agua y la cerámica con las bufandas y las camisetas de fútbol. Reinan, por supuesto, las del Benfica y el Sporting, los dos poderosos de la capital. Uno se ha convertido en excelente vendedor. El otro se mueve por el abismo en la que es una de las peores temporadas de su historia. Entre los dos se reparten el aliento mayoritario de los lisboetas.

Sin embargo y a pesar de su grandeza y sus títulos y del prestigio que les acompaña, hay algo que los dos conjuntos siempre envidiarán del hermano pobre. A escasa media hora en un tranvía con las dimensiones de una caja de zapatos que viaja abarrotado con destino a Algés, el 15 concretamente, se encuentra el barrio de Belém, epicentro de emigración turística gracias a sus cuatro joyas: la imponente torre, la escultura coral de figuras hercúleas dedicada a los descubrimientos, el Monasterio de los Jerónimos y la cafetería que sirve desde 1837 esos clásicos pasteles que por sí mismo merecen una visita, bocados divinos compuestos por una masa de crujiente hojaldre y una crema de textura y sabor celestial.



A escasos cuatrocientos metros de ese marco incomparable, en lo alto de una colina, se encuentra el "Estádio do Restelo", la modesta estructura que acoge los encuentros del denostado, ninguneado y olvidado Os Belenenses. Aquella entidad que con el olor a pólvora de la Segunda Guerra Mundial aún reciente se convirtió en la única por entonces que conquistaba una Liga al margen del trébol, que fue la primera que se enfrentó al Real Madrid en el Santiago Bernabéu; lidera hoy la tabla de segunda división contagiada por la herrumbre que hoy castiga al graderío.



Desde las localidades de fondo se pueden ver recortadas en el horizonte las sombras de la historia. En primer plano un edificio, el monasterio, cuya construcción abarcó todo el siglo XIV. En la lejanía, el puente que cruza el Tajo buscando con sus extensos brazos hermanarse en el infinito con su mellizo de San Francisco. Las vistas son impagables, un privilegio del que quizás ningún otro club pueda disfrutar en el mundo.

En todo ello hay algo de orgullo, de una identidad propia que no rehúyen. Son los raros, los marginados, los incomprendidos. Y lo saben. Para atestiguarlo una valla publicitaria que intenta atraer adeptos para la causa con el mensaje: "Si queres ser diferente, faz-te... Socio do Belenenses". Los resultados deportivos espantan a los osados pero a cambio allí se ofrece un aroma casero virgen aún de los vicios del fútbol moderno. Las puertas están abiertas de par en par para el aficionado que va todos los domingos, para el jardinero del campo, para el curioso visitante extranjero...

Fútbol y emociones en Lisboa (Parte segunda)


Y cuando uno decide traspasar el umbral, se enamora irremediablemente del único conjunto que hoy reina en la zona donde se fundó el  ya emigrado Benfica, como bien recuerda una placa situada en una discreta casa rosada. Junto a la estatua que recuerda a Pepe Soares, uno de los grandes nombres de Os Belenenses; pasan tres futbolistas dentro de un Rover desvencijado que quizás tenga ya más de diez años. Salen de entrenar como el ramillete de jóvenes que asoman por la puerta del vestuario hablando francés, algunos de clara ascendencia africana. Uno de ellos, ya más talludito, es Yves Desmarets, ese centrocampista que vistió fugazmente la elástica del Deportivo de la Coruña.

Pese a debutar en la Liga de las Estrellas parece uno más al igual que en su día sucedió con aquél joven prodigio estadounidense de nombre Freddy Adu, hoy ya de vuelta en su país tras recorrer Europa de punta a punta incapaz de refrendar esas expectativas que se crearon cuando, a los catorce años, se convirtió en el deportista norteamericano más joven en firmar un contrato con un equipo profesional de las grandes ligas.

O con ese centrocampista ofensivo más bien ramplón de nombre José Mourinho, que vistió los colores del equipo en Segunda durante la temporada 82-83 a las órdenes de su padre, aún recordado por los seguidores más veteranos tras defender con acierto durante cinco años el marco local, el último que le vio hacer estiradas como profesional.



Jose Mourinho, el omnipresente, ese camino por el que se bifurca cada conversación cuando tus orígenes españoles te delatan. Se puede ser un taxista del Sporting o un conductor de autobuses del Benfica, todos quieren saber más de su embajador más ilustre (por encima incluso de Cristiano). Quieren conocer de primera mano qué le aflige, qué está haciendo, si piensa o no en irse, qué pasó el otro día con algo de un periodista...


Uno pacientemente lo detalla y solo cuando sus ansias de información quedan satisfechas, entonces sí aceptan hablar de sus equipos. Los seguidores de los "Leones", como mi compañero Bruno, critican a Jeffren por no ser un jugador de equipo y alaban a Diego Capel aunque matiza que alguien debería ponerle tirantes, como a los caballos, para que levante la cabeza del césped. También se refieren a un tal "Belarus". Uno intenta descubrir mentalmente qué jugador de Europa del Este viste de verde y blanco para acabar enterándose que ese individuo que aparece en la conversación no es otro que el central holandés Khalid Boularhouz. Cosas del idioma.

El de las "Águilas", por su parte, suelta su lengua mientras de fondo escucha la narración anodina en RTP Radio, nada que ver con España y su fanatismo radiofónico, de un Moreirense-Benfica de Copa de la Liga. Atiende al futbolístico nombre de Thiago Silva ("como el jugador", apunta) y mientras me explica el sistema de torneos nacionales lusos, filtra recuerdos como aquél 3-0 al Sporting de la 2000-2001 con dos goles de Joao Tomas y uno de Van Hooijdonk (otro nombre que toca descifrar) y ensalza el "Estadio Da Luz": "Feo por fuera pero un coliseo por dentro". Vimos días más tarde un Benfica - Sporting de Braga. Ganó Benfica, por un apretado 2-1.



No le falta cierta razón, al menos a lo que en su aspecto externo se refiere. A pesar de vertebrar un barrio entero, resulta difícil verlo en la lejanía desde la ventana del tren que traslada al viajero rumbo a la ciudad de Cascais, fagocitado como está por cientos de bloques de edificios de viviendas. Impone más, por contra, el Estádio José Alvalade, primera estructura reconocible desde el avión cuando uno está a escasos treinta segundos de aterrizar en tierra firme.



Ambos en cambio son iconos, lugares únicos como el Casino de Estoril, hoy travestido en recinto hortera pero antaño nido de espías durante la Segunda Guerra Mundial, cuando servía de musa para ese clásico de la saga Bond conocido como "Casino Royale". No demasiado lejos de allí se encuentra el estadio del equipo local, por entonces engalanado para recibir la visita de un Oporto que se hospedaba en la misma calle de mi hotel lisboeta... pero con bastantes más estrellas. Su imponente autobús les delataba. Cogimos el metro en Marqués de Pombal y un taxi para llegar al Aeroporto de Portela.



El hecho de descubrir todo ello el mismo día y de forma casi azarosa me despertó, lo reconozco, cierta inquietud por saber que pasaría en ese encuentro. Y el destino quiso que este fuera mi penúltimo recuerdo balompédico en tierras portuguesas. Ya pasado el control en el Aeroporto de Portela, en los televisores que salpicaban la zona de embarque, pude ver la rebelión del pequeño contra el grande, cómo el ratón puso por momentos en jaque al tigre.

Cuando llamaron a mi vuelo, el Estoril vencía por 2-1 para angustia de una familia de aficionados del Oporto que se desesperaba con la falta de acierto de Kelvin y para alegría de unos seguidores, quién sabe si del Benfica o del Sporting, que celebraron el segundo tanto mientras engullían un wrap, un cuarto de libra y dos Sagres bien frías. Cómo acabaron entre ellos, nunca lo sabré.

Decía que este fue mi penúltimo contacto con el deporte rey al otro lado de la frontera. Mientras aflojaba la vejiga antes de mostrar mi pasaporte, arriba, en una esquina de la pared del aseo, casi oculta, me observaba de forma impertinente una pegatina que un seguidor del Celtic había plantado en la pared, probablemente antes de volver a casa tras el último encuentro que midió a su equipo con el Benfica en Champions. Había encontrado otras semejante en Cascais con el escudo del Spartak de Moscu o en la Avenida de la Liberdade con referencias a los radicales del Saint Ettiene pero esta era una señal. La señal de que, a no mucho tardar, habrá que volver a Lisboa o a Escocia, quien sabe, si el dinero me lo permite.


Agradecimientos a Pablo Racineux por la primera foto referente al Estádio da Luz. Sacada de su blog http://viajandomehallo.blogspot.com.es/. Gracias.